En un mundo lleno de derrotas, derrotas de batallas que ni siquiera se han librado más allá de las personales y de las posibles, de batallas invisibles pero con derrotas ya consumadas y por doquier, las derrotas personales y colectivas, las decepciones, los fracasos, frustraciones, miedos, traiciones, fantasmas, muerte, hambre, desalojos, precariedad, comida de mierda, mentiras colectivas, individualismo, apaciguamiento mental colectivo, discriminación, abusos, malostratos, racismo, fascismo, vicios y drogas, clases, explotación, dominación y autosometimientos por interés o necesidad, manipulación de los medios de producción, de comunicación, alimentación, educación, decisión, justicia, energéticos, etc…, jerarquías, estados y capitalismos, un victoria, que podría ser, y siendo sería trascendente y podría abrir un camino sin siquiera haberlo tenido como objetivo, es un punto rojo pequeño en un fondo verde para un daltónico. (puede no apreciarlo pero ahí está)
Esta es una victoria de y para aquellas a las que nunca les alcanza, que son siempre un 5 “pal peso”, frutos que se arrancan del brote de la planta sin siquiera madurar ni dar lugar a que otros maduren, una victoria para nosotras, las precarias. Esta podría ser (otra) de las primeras telas que deja caer la araña desde la rama hacia el tronco para empezar a tejer la red que atrape a ese insecto que, por más poderoso y venenoso que pueda ser, tendrá que ceder, ceder sin patalear no será posible, pero el insecto poderoso no tendrá escapatoria, escapatoria de alimentar a esa araña de la selva de cemento (si se me permite parafrasear a las jipibuenaonda y a marley), esa araña certera que podemos ser las pobres organizadas, aquellas que somos también el lúmpen, a las que se las ayudan con caridad pero nunca con acciones, aquellas a quienes nos odian o nos tienen piedad, nos odian porque rompemos con el orden establecido, lo rompemos con nuestra cultura, la cultura de la precariedad, con la calle, con las criaturas, con nuestras ideas y formas de hacer y relacionarnos, de ver el mundo, nuestras formas de buscarnos la vida y por eso necesitamos “cultura”, esa palabra tan general ¿cual de ellas?, “reformaciones”, “castigos”, darnos caridad, ropa, a la iglesia por comida y un eurico pal café,maja… asistencia anti-social, educación autoritaria y no inclusiva, represión, etc… lo único que podrían hacer por nosotras, como alguna profe voluntaria de la lengua o algún bibliotecario lo hará, es decirte que vayas a algún centro social, ateneo popular del barrio o que te juntes con tus colegas y que te organices para luchar. Luchar por la vida, no hay más. Esa es la realidad que deberíamos percibir todas, esa la miseria del día a día, ese nuestro pan y alimento.
Nos están comiendo la vida, nosotras las pobres somos las que más las pagamos, nosotras las pobres tenemos que ser la vanguardia, no la clase media. Los centros sociales, asociaciones de vecinos, centros jóvenes y casales combativos tienen que estar en los barrios pobres, allí tienen que estar los barrios autónomos, allí tiene que estar la vanguardia, la organización, la reivindicación y que las decisiones del barrio no solo sean por las modificaciones de las calles ni que se hará con la plaza, o que pasa con el parking nuevo,etc.. sino que tiene que ser bien claro, contra el capital, el patrón y el estado, directamente en las bases y desde sus bases, nosotras, el boicot interno a la pirámide, allí es donde está la mecha, nosotras somos la mecha.
Nosotras las pobres bajaremos desde la periferia a tomar el centro de la ciudad por completo, allí donde la mierda que genera el centro del capital nos ahoga con su hedor, en ese momento cuando se organice cada barrio obrero de la periferia, cuando dejen de expulsarnos de un lado al otro y nos plantemos, como semillas ya germinadas y bien enraizadas que producen un brote fuerte y difícil de arrancar, cuando a cada casa okupada de vecinas no la puedan desalojar y que cada proyecto comunal pueda realizarse y mantenerse, en ese momento bajaremos, solo es posible con la fuerza de todas, solo nos queda avanzar porque solo nos queda nada.
Porque si hay victorias para nosotras.
Vamos lento porque vamos lejos.